En ambientes de trabajo adversos, donde
las rejillas están en contacto con agua, líquidos corrosivos
o en condiciones atmosféricas agresivas, es necesario instalar materiales
de una calidad óptima con el fin de obtener calidad y durabilidad.
El acero inoxidable, en sus calidades AISI 304 y AISI 316, ofrece una resistencia
mucho mayor que el hierro galvanizado en dichas condiciones, con propiedades
mecánicas y de carga muy similares.
Los emparrillados en acero inoxidable se fabrican en el formato manual/prensado,
en todas sus modalidades de fabricación: mallas cuadradas, rectangulares,
encastadas, persianas, peldaños, rejilllas antideslizantes y cerramientos
metálicos, ofreciendo con ello una alternativa completamente válida
a las rejillas de acero galvanizado.
Los tratamientos posteriores a la construcción de la rejilla también
son amplios. El decapado químico consisteen el desengrase de las
piezas, eliminando las impurezas derivadas de la soldadura y ofreciendo
un aspecto pulido mate. Posteriormente, bajo petición, se puede efectuar
un tratamiento de electropulido, proceso consistente en electrólisis
del metal, eliminando los filos e impurezas del material y creando una superficie
constante y brillante del producto. Este tratamiento, por su elevada calidad,
es recomendado en instalaciones alimentarias donde se requiere un control
estricto de las condiciones higiénicas y de limpieza. Del mismo modo,
por su alto nivel estético, es habitualmente utilizado para decoración
en puertas. ventanas, mesas y falsos techos.